Desde la terraza de nuestra casa, observaba el atardecer teñir el cielo de tonos anaranjados y rosados. Era uno de esos momentos en los que el pasado y el presente se entrelazaban en mis pensamientos, recordándome lo lejos que habíamos llegado. Diego estaba a mi lado, sosteniendo una taza de café mientras revisaba unos documentos de la fundación.
Nuestra fundación. Nuestro sueño hecho realidad.
Hace años, cuando decidimos crearla, jamás imaginamos que crecería tanto. Comenzamos con un pequeño g