Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo sesenta y cuatro
Lo pierdo de vista y con cada paso nos acercamos a una camioneta negra de espejos oscuros—No tengas miedo, no muerdo preciosa —su aliento choca en mi cuello mandándome pequeños escalofríos a todo el cuerpo.
—¿A dónde vamos? —uno de los tipos grandes abre la puerta trasera de la camioneta y no dudo en entrar.
Por alguna extraña ra







