Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo sesenta y dos
Entro a la cocina y el olor a tocineta llega a mis fosas nasales haciendo estragos en mi paladar. Con cuidado y en extremo silencio destapo el sartén.
Después de todo, ¿Dónde estará el ricachón?
—Que hermosa—dejo caer la apa del susto y siento sus manos rodear mi cuerpo. Subo la mirada a su cuello y ahí veo mi marca.
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