Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo sesenta y uno
El rico aroma de huevos revueltos y tocineta me despiertan y me levanto de golpe.
Mala idea.
Agarro mi cabeza tratando de hacer que el dolor se vaya, pero no es tan práctico.
Me enfoco en donde estoy. Una cama gigante, un ventanal del tamaño de una pared con cortinas verdes, una puerta diferente en cada extremo y lo más peculiar: El techo pintado de







