Los gritos de Amanda resonaron por el pasillo mientras Amaris se levantaba de mala gana de la silla y se dirigía a la puerta del despacho, echando un vistazo al reloj en ese momento.
Llevaba allí treinta minutos y el día ya empezaba fatal.
'Era demasiado pedir un día tranquilo' Maena resopló con sarcasmo.
Amaris se quedó de pie en la puerta del despacho con expresión indiferente mientras observaba el caos que tenía ante sí, conteniendo la risa.
Amanda estaba siendo maltratada por los guardias q