In ese tenso momento, el calabozo parecía contener la respiración, mientras Lexi mantenía su mirada fija en Eromaug, quien, ahora paralizado, se encontraba atrapado en una danza de destinos entrelazados por la magia y la voluntad inquebrantable.
El campo que había separado a Lexi de su adversario se desvanecía lentamente, revelando una puerta hacia un enfrentamiento más profundo y significativo. Lexi, liberado de las cadenas físicas y de las barreras místicas, avanzó hacia Eromaug con paso segu