Otra vez, como un déjà vu envuelto en la danza caprichosa de los destinos, la sombra de Eromaug emergió de las tinieblas. Sin embargo, esta vez, su llegada parecía teñida por la anticipación, como si las líneas del tiempo hubieran tejido este encuentro de manera específica. Como si el sueño vivido hubiera trascendido la mera ilusión onírica.
"Lexi, estás despierta", resonó la voz de Eromaug, pero esta vez las palabras llevaron consigo un matiz de reconocimiento compartido. Lexi, con una mirada