orcía constantemente.
Ben, sumido en un silencio pensativo, miró a Lexi con una expresión que parecía llevar consigo el peso de un pasado tormentoso. El lienzo en blanco, aunque vacío en su superficie, resonaba con las emociones intensas que fluían entre los protagonistas de esta historia retorcida.
—Lexi, la verdad es un laberinto del cual todos somos prisioneros. Las decisiones que tomamos, las acciones que elegimos, todo está entrelazado en una danza compleja —comentó Ben, su tono cargado de