Amaris y Dave, enfrentándose a la inminente travesía hacia el Abismo Oscuro, comprendían la magnitud de los peligros que les esperaban. La entrada sombría del abismo se extendía ante ellos como una boca oscura, y la tensión en el aire aumentaba con cada paso. Sabían que debían prepararse para lo desconocido, y Amaris, con su destreza táctica, tomó la iniciativa de solicitar refuerzos para su expedición.
—Necesitaremos más hombres para afrontar este desafío —anunció Amaris con seriedad, enviando