‘O tal vez llegué en el momento perfecto', continuó con una pizca de diversión.
Los ojos de Amaris se abrieron de par en par. Había reconocido aquella voz. De todos los momentos en que podría haber llegado, Alfa Nocturne eligió ahora.
‘¡No sé quién d*monios te crees que eres, pero esto no tiene nada que ver contigo, así que apártate!’, gruñó Fernando mientras se daba la vuelta lentamente.
Amaris oyó un chillido de excitación y, al mirar a Minerva, se dio cuenta de que tenía una expresión de