Darren
"Papi, quiero a mami”, dice Krystal en voz baja.
Me giro y la miro. Me pregunto qué decirle. Parece triste, con el corazón roto. Ya nada de lo que hago la anima. Perdió el interés por todas las cosas que antes le gustaban y le importaban.
Estos últimos meses fueron un infierno para ella. No sé cómo ayudarla. La llevé al mejor terapeuta infantil, pero hasta ahora nada funciona.
Sigue retraída. Sigue deprimida. Sigue triste. Antes tenía tanta energía que era imposible seguirle el ritmo.