"Bueno, perdóname por preocuparme por mi futuro hijo", le digo antes de irme.
Me alejo dando un pisotón, golpeando la puerta tras de mí. No me llama. Ni intenta calmarme y no miro atrás.
Una vez fuera, me doy cuenta de lo estúpida que soy. Esta era una zona remota y era poco probable que consiguiera un taxi. No tenía mi teléfono ni mi bolso. Ahora que lo pienso, ni siquiera sabía dónde estaban.
Suspiro y empiezo a caminar. Me niego a volver y pedirle ayuda. Estaba siendo testaruda, pero al di