Mayra.
Abro los ojos y ya no estoy en la habitación oscura. Estoy en un campo.
Miro a mi alrededor tratando de averiguar cómo diablos llegué aquí. ¿Estaba muerta? ¿Era esto el paraíso? Lo último que recuerdo es el dolor insoportable causado por la plata corriendo por mis venas. Tenía que estar muerta. Esa era la única explicación.
El campo era hermoso. La hierba era más verde de lo que jamás había visto. Las flores florecían y el aire era más limpio. El sol brillaba y el cielo era azul. Era p