Luna agudizó el oído después de que Klaus hubiera salido de la tienda y comenzó a cortar la cuerda con los dientes lo más rápido que pudo. No podía esperar simplemente a que aquel loco hiciera todo. Le era difícil y se cortaba los labios con el material, pero siguió hasta que por fin logro aflojarla y con un rápido movimiento las quitó gimiendo levemente ante el dolor. No mentía cuando decía que estaba apretado. La sensación de la sangre volviendo a los dedos era desagradable y dolorosa.
Miró a