Como todas las fiestas de la manada, comenzaban normales para después de un tiempo mandar a los cachorros a dormir y volverse locos, la música se ponía mucho más animada y aunque algunas parejas se alejaban para hacer lo que muchos sabían, otros se juntaban en el medio como locos moviéndose de aquí para allá.
Luna, que ya había robado varios tragos de la jarra de Lord para protesta de este, sentía que ya se le había subido para la cabeza y más que mareada, deseaba mover el cuerpo. Lo que el bra