Elizabeth
No estoy segura si podré cumplir con mi parte del trato. Al ver al señor Ronald, todo mi cuerpo comenzó a temblar por el miedo al ser descubierta.
Su mirada se posa sobre mí, no puedo evitar incomodarme, siento como si pudiera ver a través de mí, un conocedor de la verdad.
Se acercó a mí, extendió su mano, con una gran sonrisa.
-¡Bienvenida a la familia Elizabeth! Me dijo.
¿Ya lo sabrá? Me pregunto... forzando una sonrisa asentí ante su comentario.
El parecido con su hijo es mucho,