-No te haré daño Elizabeth... pero creo que podemos hacer negocios.
-¿Qué negocio? me preguntó abriendo los ojos grandes.
-Tú necesitas dinero y yo necesito una esposa.
-¿Qué? ¿piensa comprarme? ¿es una broma?
-Elizabeth... nunca he hecho ésto, jamás he tenido una relación con nadie porque no es lo mío. Puedo ofrecerte todo lo que quieras, y así mi padre me dejará en paz con ese asunto.
Ella se quedó en silencio por un momento... cómo si lo hubiese considerado.
-Mi madre enfermo y necesito envia