~Epílogo~
El avión aterriza en Italia y caminamos hacia un Mercedes blanco. Me vuelvo hacia Malachi, alzando una ceja. "¿En serio? ¿Un Mercedes?", le digo riéndome. Él se encoge de hombros.
"Solo lo mejor para mi Luna", él profesa, corriendo hacia mí y cargándome como una novia. Me rio todo el camino.
"Eres un hombre lobo tan tonto", declaro acariciando su mejilla.
Llegamos a nuestra habitación de hotel para instalarnos. Camino al baño para cambiarme para nuestro viaje a la casa de la abuela