45 Abismo.
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Calíope se había alejado de todos los demás, se sentó bajo un árbol cerca de una ladera, desde allí se veía el cielo despejado e iluminado con la luna aún en estado creciente y muchas estrellas. Él sacó del bolsillo de su chaqueta de cuero color negro una caja de cigarros y un encendedor dorado, segundos después comenzó a fumar.
De repente oyó algunos pasos, volteó a mirar, se percató que era Libeyka.
—¿Qué haces aquí tan solito y lejos de todos? —él mantuvo el rostro serio.
—¿Tú a qué vini