44 Conversación con mi hermana.
Aurora.
Gabriel y papá encendieron una fogata en la parte trasera de la cabaña, mientras tanto Maite y yo pinchamos malvaviscos en las varillas, terminamos la velada bebiendo una taza de chocolate asando malvaviscos frente a la fogata.
Yo estaba agradecida con Gabriel, me regaló una hermosa tarde, al menos estuve tranquila, aunque por dentro mi alma no tiene sosiego, no estoy sana, lo único que podrá darme algo de paz será cuando rescate a mi hijo de las garras de Valka.
Después fuí al tocador,