32 Aroma a roble.
Libeyka levantó su mano despacio, tocó mi rostro y se quedó mirándome fijamente, yo también me quedé mirándola a lo ojos, esos ojos que no amo y no anhelo mirar, porque son como mirar a cualquier mujer y no a mi pareja o mi esposa; estoy herido por dentro, soy un alfa con un corazón errante que jamás va a encontrar el sosiego, mi lobo jamás será alimentado con el néctar del verdadero amor, el que solo Aurora podía darme.
Recuerdo sus dulces labios, sus lindos ojos que me miraban mientras en su