113 Los dos en el despacho.
Le dije a Daren.
—No miento cuando digo que tienes esposa.
—Eso será por muy poco tiempo, los trámites del divorcio ya comenzaron, pronto estaré libre de ese compromiso y me casaré contigo, ya eres mi compañera.
—No podemos casarnos.
—¿Por qué? Nada lo impide.
—Porque no te amo y no deseo estar contigo.
Me agarró de nuevo de la quijada.
—Me perteneces, eres un regalo de la diosa que no pienso desechar.
—Ya me desechaste hace mucho tiempo.
—Era un chiquillo estúpido e inconsciente, tomé malas