El impacto devastador del mensaje de Siltaria sacudió al Imperio de la Luna de Sangre con la fuerza incontenible de un maremoto inesperado. Las campanas de alerta general, torres de bronce diseñadas exclusivamente para tañer en momentos de catástrofe continental, resonaron con un eco lúgubre a lo largo y ancho de la capital, movilizando a los batallones de élite en cuestión de escasos minutos. Cinco largos años de paz y prosperidad ininterrumpida habían transformado las calles en un hervidor pa