*—Callum:
Alzó las manos temblorosas y ajustó su corbata por enésima vez desde que había llegado a las instalaciones de Delacroix Capital Investments.
A simple vista, era un gesto elegante, refinado, pero en Callum no era más que una válvula de escape para contener el temblor en sus dedos, para darle algo que hacer mientras su mente giraba sin descanso. Sentía el sudor perlarse en la base de su nuca, frío, incómodo. La tela del traje, nuevo y ligeramente ajustado, comenzaba a sofocarlo.