Subtítulo:
“Entre trabajo y risas, el deseo nunca descansa.”
La mañana avanzaba y la manada se mantenía ocupada con sus rutinas, pero Kael y Ariadna tenían su propio ritmo, entre risas, miradas cómplices y roces prohibidos. Mientras organizaban provisiones, él se acercaba por detrás, apoyando su miembro erecto contra su culo, dejándola respirar agitadamente.
—Kael… —susurró Ariadna, intentando concentrarse, pero su voz temblaba—. ¿Por qué haces esto ahora?
—Porque no puedo resistirme —respondi