Capítulo 57.
Capítulo 57
Arya.
El salón se había convertido en una pesadilla de sombras y cenizas. Elian seguía en lo alto de la escalera, con esa figura colosal tomando forma tras él, pero el aire empezó a vibrar de una forma que me revolvió el estómago.
Dorian, a mi lado, soltó un grito que no tenía nada que ver con sus heridas físicas. Se llevó las manos a la cabeza, hundiéndolas en su cabello, y se desplomó contra el estrado.
—¡Dorian! —me arrodillé a su lado, ignorando por un segundo a los mercenarios que avanzaban.
—¡No! ¡Cierren los ojos! —gritó él, golpeando su frente contra el mármol del estrado con una violencia que me aterró—. ¡La sangre! ¡Hay demasiada sangre en el ala oeste! ¡Caín! ¡Va a morir! ¡Caín va a morir ahora mismo!
Sus ojos, eran negros nuevamente. Sus pupilas se dilataban y contraían. Entendí entonces que no estaba ciego; estaba teniendo visiones.
—¡Dorian, detente! —traté de sujetarlo, pero su cuerpo sufría espasmos—. ¿De qué hablas? Caín está con los niños.
—¡No! —rugió,