Capítulo 55.
Capítulo 55
Arya.
El peso de Dorian sobre mis hombros era más que carne y hueso; era el peso de una manada entera que se desmoronaba. Entramos al Gran Salón rompiendo el silencio sepulcral de una ceremonia que olía a traición. Mis botas, cubiertas de barro y sangre mancharon el mármol impoluto mientras los guardias que me ayudaban depositaban el cuerpo casi sin vida de Dorian sobre el estrado, justo a los pies del trono.
Kendra estaba allí, de pie ante el Consejo, con una túnica de seda blanca