Capítulo 35.
Capítulo 35
Arya.
La cercanía de Dorian era un muro de calor que nublaba mi juicio, pero no permitiría que mi cuerpo flaqueara como lo hizo anoche.
—No hay nada oculto, Dorian. Solo mi vida. Una vida en la que tú ya no tienes un lugar —dije, tratando de que mi voz no temblara.
—Mientes —soltó él, inclinándose más hacia mí—. Anoche tu loba me reclamó, Arya. Me reconoció como suyo.
—Anoche fue un desliz nacido del cansancio y los recuerdos —respondí, clavando mis ojos en los suyos—. Pero hoy ha