Capítulo 120.
Capítulo 120
Arya.
El dolor me atravesó el vientre como una cuchilla de hielo. No era el mareo habitual que me daba siempre ni lnáuseas matutinas que me acompañaban desde hace semanas; era un tirón violento, una advertencia de que mi cuerpo estaba llegando al límite del estrés que podía soportar.
Mis rodillas chocaron contra el suelo de madera con un golpe seco.
—¡Arya! —el grito de Elara sonó lejano, amortiguado por el zumbido repentino que llenó mis oídos.
Sus manos me sujetaron por los h