Capítulo 10.
Capítulo 10
La noche cayó y con ella, el ataque de la manada del Valle. Centenares de antorchas encendieron los senderos del bosque, marcando el límite de territorio en el río como una línea de fuego.
El olor a humo y pólvora llenó el aire.
Mi loba, Akira, aullaba al escuchar el alarido de afuera. No era un lamento, sino una exigencia. Quería salir, enfrentarse a Baryon y a Lior, liberar la furia de ese linaje que Dorian me obligaba a ocultar.
Escuché el estruendo, el choque de cuerpos transformados y el grito de guerra disciplinado de los guerreros Blackwood.
Su defensa era un muro de furia controlada, brutal y eficiente, comparada con la embestida del Valle, que fue un choque caótico que se rompió en segundos y su retirada fue precipitada, dejando un rastro de sangre y derrota.
La inquietud me sacó del confinamiento. No podía ser la Luna inútil que él me obligaba a ser. Quería ayudar, probar que mi presencia era valiosa en este lugar.
Mientras me dirigía al ala Este por primera ve