— Papi, ¿dónde estás?
— Nos has abandonado, Esteban...
Me desperté de nuevo gritando y empapado en sudor. ¿Por qué me atormentaban de esa manera?
"Es porque te culpas de sus muertes." — me respondió Roy.
"¿Y tú no? Las mataron por nuestra culpa."
"No podemos cambiar lo que somos, Esteban. No lo elegimos pero tampoco podemos cambiarlo."
"No, pero ellas seguirían vivas si no hubieran estado con nosotros."
"¿Y qué hubieras hecho? ¿Esperar? No Esteban, no hubiera funcionado. Acepta la