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Savana sentía que su cabeza daba vueltas, pero obligó a sus párpados a abrirse. Su cabeza era un caos en ese momento de tantos pensamientos que la habían aturdido.

-¿Se encuentra mejor?- una enfermera que revisaba su estado le preguntó al notar que estaba despertando.

Apenas habían pasado media hora desde que se había desmayado por la ola de emociones. Un suero estaba enganchado en su vena. Se encontraba acostada en la camilla de la oficina donde el doctor aún se encontraba detrás de su escritorio y su semblante no era agradable. Al verla se le acercó.

-¿Cómo te encuentras?- le preguntó

-Mareada- Savana respondió con voz pastosa. Había una nebulosa en su mente y quería creer que todo lo que había pasado antes fuera una ilusión.

-Tenemos que hablar- el doctor no perdió el tiempo, su rostro tenía una muestra de asombro e incertidumbre. Savana no le quedó más remedio que asentir - Eres mitad humana, mitad loba, con género secundario Omega recesivo.

-Loba omega recesiva ¿Cómo es posible?- Savana se sentó de golpe con todo el cuerpo temblando- Cuando me hice la prueba salí humana. Nunca he tenido nada parecido a un celo, ni siquiera puedo oler las feromonas ni me sale una cola o una oreja peluda- ya se estaba alterando de nuevo señalando su cabeza.

Ya pensaba que se volvería loca por la dura noticia sobre todo cuando en la sociedad los omegas estaban por debajo de todo, por no hablar de los recesivos que se les consideraba defectuosos. En resumen, era un fenómeno con el combo completo para fracasar en la vida.

Lo peor de todo no era eso. El rostro del lobo que la había preñado, Kaiden, se vislumbró en su mente. Si el lobo alfa dominante se enteraba de eso... no quería pensar en lo que le ocurriría. Pues no muy bien con su pequeño gran problema de ataques de ira, mal carácter y prepotencia digna de su raza, y su serio odio a las lobas con Omega de apellido.

Más de una vez lo había escuchado gruñir de forma sínica y despectiva «Seres lujuriosos que solo están detrás de un pene que les haga un cachorro para atarme».

El cuerpo entero de Savana se tensó. Se imaginó el rostro del alfa de cejas perfectas ligeramente, fruncidas, esos ojos dorados mirándola fijamente, y seguro sus colmillos amenazadores mostrándose mientras él le decía en una sola línea

«Aborta a ese fenómeno».

De solo pensarlo comenzó a sudar frío. El lobo, Alfa de su gimnasio y del grupo de lobos que entrenaban con él, la trataba tan frío que a veces se preguntaba si la veía como mujer o como objeto. Y al parecer eso se iba a extender hacia su hijo.

Un hijo. Algo suyo. Por primera vez en la vida. Y lo tenía que desechar así. Su mente estaba haciendo corto circuito.

Demonios ¿qué haría ahora? Si el lobo se enteraba la mataría. Ella no tenía a donde ir ahora, y estar en la calle era muy peligroso en esos momentos.

El doctor ajeno a sus pensamientos continuó.

-Tu parte de loba estaba dormida ya que eres recesiva, pero al relacionarte con un lobo influenciándote por las feromonas y sus fluidos sexuales fue suficiente para cambiarte. Mínimo debe ser un alfa dominante.

Savana temió asentir. Kaiden era de lejos uno de los lobos alfas más fuertes que había conocido, más bien era el único dominante que se había cruzado en su camino y era lo suficientemente intimidante para que otros lobos bajaran la mirada y sudaran, y eso era cuando no estaba molesto. Su carácter dejaba demasiado que desear trayendo no solo problemas a ella sino a todo su entorno. Savana no podía percibir su olor, pero sí la presión que ocasionando en el cuerpo cuando expulsaba sus feromonas al punto de picarle la piel. Ahora todo tenía más sentido.

- Con razón si tuviste sexo con él durante su celo pudiste quedar embarazada. Las omegas recesivas difícilmente pueden quedar en estado, son úteros muy pequeños. Sin embargo, si son anudadas por un alfa durante el celo de este las posibilidades de quedar embarazada es de 85%.

-Debido a su condición le pedimos que venga con su alfa para un estudio. Su embarazo será de riesgo y lo más probable es que sin los cuidados necesarios no llegue a términos. También sugerimos que su alfa le dé la mayor cantidad de feromonas para estabilizarla. Será un embarazo complicado, así que necesitará el mayor apoyo posible.

Savana escuchaba todo aquello mientras se comía las uñas atacada por los nervios, y de algo estaba más que segura… decirle a Kaiden sobre su cachorro... no estaba dentro de los planes. No si quería conservar la cabeza sobre sus hombros.

¿Se encontró preguntándose si él la golpearía por ello? No le había levantado la mano antes, pero para todo había una primera vez. A los otros lobos que entrenaban con él… varias veces habían terminado bajo sus puños.

La haría papilla.

Y entonces soltó un suspiro leve. Solo estaba extendiendo la situación más de lo que debía. Al final el padre de ese cachorro no lo querría… y ella no tenía como mantenerlo y criarlo. Apenas se había logrado mantener a salvo y gracias precisamente al lobo.

-Necesito sacarlo- las crueles palabras que salieron de su boca la avergonzaron haciendo que sus ojos se llenaran de lágrimas.

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