Ya nunca la volvería a escuchar.
...
En la sala. Las luces seguían encendidas. Carolina, viendo a Andrés jugar felizmente, estaba de buen humor y miró de reojo la habitación de Gabriel.
Fingiendo preocupación, preguntó: —Gabriel parece estar de mal humor, Joaquín, ¿no deberías ir a ver qué le pasa?
Joaquín respondió sin pensarlo: —No hace falta.
Carolina arqueó una ceja y lo observó, apoyando la cara en una mano.
Antes, ella trataba mal a Gabriel directamente, le mostraba su disgusto. Ahora se d