—¡Rápido, llévenme a la escuela!
Intenté contener la risa. Miré a Daniel, que también parecía de buen humor, con una sonrisa en su rostro habitualmente serio.
...
En la entrada del jardín de niños. Justo nos encontramos con Joaquín que traía a Gabriel.
Sofía caminó junto a Gabriel con la cabeza en alto, como un orgulloso cisne pequeño.
Me alegró ver sus puñitos apretados. Gabriel se detuvo un momento a mi lado. No lo miré.
Él tampoco me habló, cosa rara, y entró directo a la escuela.
La silueta