Un suave golpe en la puerta rompió el silencio.
—Adelante —dijo él sin volverse.
La puerta se abrió y entraron el Beta Juls y el Gamma Roderick. Sus heridas de la batalla contra los licántropos rebeldes estaban casi completamente curadas gracias a los sanadores, pero el recuerdo del combate aún brillaba en sus ojos.
—Hemos reforzado la seguridad en todo el territorio —informó Juls—. No se ha detectado ninguna actividad sospechosa. Los guerreros están en alerta máxima.
—Bien —respondió Aldus—. N