*POV en tercera persona*
Después de decir aquello, él abandonó el comedor sin mirar atrás.
Livia se quedó sentada en su lugar, completamente atónita, con el corazón latiéndole con fuerza contra el pecho. Llevó una mano a su pecho, como si intentara contener los latidos desbocados que amenazaban con salirse de su cuerpo.
“¿Qué… dijo?” murmuró al aire, sin esperar realmente una respuesta.
Pero Lilly respondió desde su interior, con una voz llena de emoción:
> “Él nos ayudará, Livia.”
“Alguien va