Capítulo 19 —Loco o pobre
Narrador:
Suárez sonrió, satisfecho, como si acabara de cerrar un trato largamente esperado.
Eros, aún con el vaso en los labios, bebía lentamente. El cristal ocultaba el temblor en su boca. El agua estaba tibia. O quizás era su garganta la que ardía. Roman lo miró de reojo. No necesitaba palabras para saber lo que su cuñado estaba sintiendo. Pero como Eros no dijo nada, él tampoco se detuvo.
—¿Qué dices, Suárez? —insistió, apoyando los codos en la mesa con elegancia —¿