Capítulo 18 —Pequeños mafiosos
Narrador:
Sasha se quedó inmóvil. El beso todavía palpitaba en sus labios, como si Eros siguiera ahí, hablándole con la boca en vez de con palabras. Pero no. Ya no estaba.
Cuando logró recuperar el control sobre sus piernas, salió corriendo hacia la puerta del vivero. Afuera, el aire fresco le pegó de frente. Lo vio justo a tiempo; Eros se subía a su moto, con esa campera de cuero neg*ra que parecía hecha para él, ajustándose los guantes con una calma que le partía