— No tengo problema por eso, estoy en edad casadera desde hace... mucho tiempo, ahora tienes que comer, tu cuerpo sigue todavía bastante débil, no quiero que se me acuse de matarte de hambre también
El Alfa levantó sin problema la espalda de Valentina y puso debajo unas almohadas para que quedara sentada pero sin hacer esfuerzo
— Abre la boca — pidió el hombre que tenía el tenedor en la mano con un trozo de fruta
— No, yo... puedo hacerlo sola
— Que abras la boca, yo te voy a alimentar, no es u