CAPÍTULO 39 —Quiero Renunciar.
Briana lo vio salir del salón adaptándose a su silla de ruedas, y limpió sus lágrimas cuando estuvo sola. No era tan fácil como ella lo planeó, ni siquiera había podido decirle toda la verdad a Ethan, pero pensó en un plan mejor.
Subió a la habitación de Maya sonriéndole, pero su estado de ánimo se arruinó cuando la chica dijo:
—¡Ti! ¡Ti! —y sus labios vibraron para ir a abrazar… a su hija.
Impartió muchos besos en su rostro y la sentó en sus piernas.
—Eres mi hija, Maya… ¿Puedes creerlo?
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