Los días en Dubái pasaron como un susurro, como un sueño del que Katerina no estaba segura de querer despertar.
El primer día fue de asombro. Aaron la llevó a recorrer los rincones más exquisitos de la ciudad, desde el lujoso Burj Khalifa hasta las calles llenas de luces y misterio del zoco del oro, aunque recorrieron anoche, de día tenía otro encanto.
—Nunca imaginé que vendría a un lugar como este —confesó Katerina mientras caminaban de la mano por el mercado, rodeados del brillo de miles