Capítulo 76. El cebo.
El cargador metálico encajó con un chasquido seco en la pistola.
Fernando tiró de la corredera. La bala subió a la recámara. Guardó el arma en la parte trasera de su pantalón y cubrió la empuñadura con la chaqueta negra.
Se giró hacia la puerta de la habitación.
Elías estaba apoyado en el marco. Tenía los brazos cruzados.
—Es una locura, Fernando —dijo Elías. Su voz sonó tensa—. Vas a ir al continente sin saber cuántos hombres tiene Fontana. Es un maldito suicidio.
Fernando avanzó hacia él.
—Es