Capítulo 73. El rechazo.
El silencio que quedó en el salón después del abrazo entre madre e hijo era diferente.
No era incómodo.
No era hostil.
Era el silencio que queda después de una tormenta.
Fernando seguía de rodillas frente a Marian, todavía sujetando sus manos entre las suyas. Los ojos de ambos estaban enrojecidos.
Treinta y dos años. Treinta y dos años de preguntas. Treinta y dos años de rabia.
Treinta y dos años creyéndose abandonado. Y ahora descubría que la verdad había sido mucho más cruel de lo que jamás h