Capítulo 61. Huyendo.
Valeria cerró lentamente los ojos. Estaba cansada. Terriblemente cansada, pero todavía no lo suficiente.
No lo suficiente para entregarse. No lo suficiente para enfrentarse a Fernando, mirándola como se mira a un desconocido.
No lo suficiente para escuchar a un juez enumerar en voz alta todo aquello en lo que se había convertido.
Las luces azules comenzaron a reflejarse sobre las ventanas del orfanato.
La hermana Isabel la observó en silencio.
—¿Vas a huir otra vez?
Valeria miró la salida. Miró