Capítulo 15. La solicitud.
El trayecto en el auto fue silencioso. Elías conducía con el ceño fruncido, apretando el volante con los nudillos blancos. Camelia iba en el asiento del copiloto. Miraba por la ventana las luces de la ciudad.
No lloró. Sentía el pecho vacío.
Llegaron a un edificio de lujo en la zona financiera. Elías estacionó en el sótano. Sacó la maleta del baúl.
Subieron hasta el piso doce en el ascensor.
—Este es mi departamento —dijo Elías. Dejó la maleta en la entrada—. Es todo tuyo. Prepararé un bolso y