Capítulo 101. Seis horas para sobrevivir.
El olor a antiséptico y alcohol era insoportable.
Arturo empujó la puerta de vidrio de la Unidad de Cuidados Intensivos. No pidió permiso. No esperó a las enfermeras.
Caminó por el pasillo frío. Sus pasos resonaron contra el piso blanco. Detrás de él avanzó Fernando. El más joven caminaba despacio, apretando los dientes a cada paso, sosteniendo el vendaje de su abdomen con la mano derecha.
Se detuvieron frente a la cama número cuatro.
El silencio los golpeó.
Marian estaba conectada a una docena