86. Una enemiga
Lo primero que hace Scarlett al regresar a su habitación, con el corazón latiendo a mil por hora, es tratar de calmarse tomando un poco de agua. Sus hijos siguen durmiendo, gracias al cielo, cuando se acerca a su cuna. Ameline, Thiago y Brian descansan en los brazos del cielo. Recuesta la cabeza en el respaldar de la cuna mientras escucha sus latidos y sus respiraciones. Ellos duermen tan tranquilos, preciosos como sólo ellos pueden ser.
«¿Qué estoy haciendo?» se pregunta Scarlett. «¿Por qué tr