61. Una cruel verdad
Gerald sabe lo tan grave y absurdo que es escuchar lo que está mujer dice.
—Usted miente —Gerald escupe y suelta a la mujer embarazada como si la asqueara. Una expresión brutal y amenazadora cubre su entero rostro. Gerald está a nada de perder la cabeza con semejante locura—. Largo de mi vista.
—Pero Señor Van Rome, yo-
—Dije: largo —Gerald es directo. No espera a escuchar otra respuesta porque ya da zancadas hacia el auto, dejando atrás a la mujer, aumentando su rabia por la pasada visita