32. Sin escape de sus brazos
Scarlett no puede comprenderlo. Por más que busque una razón, es imposible conseguirla. Alguien que se supone es desconocida para siempre, alguien que nunca ha visto. De por sí el apellido Montgomery le roba el aliento, escucharlo más seguido es una clase de tortura.
La doctora Jane ya desapareció por completo, y la sensación extraña permanece allí clavada. Scarlett toma algo de aire porque en estos momentos lo último que quiere pensar es en su familia. Los Montgomery, ninguno de ellos merece a