33. Secretos extraños
Algunos papeles caen del escritorio al suelo, plumas y carpetas. Incluso la lámpara cae al suelo y se quiebra al instante que el cuerpo de Scarlett cae en la superficie, aguantándose una respiración desesperada por el beso ferviente que le entrega su esposo.
Sus lenguas chocan en el baile más placentero que alguna vez haya imaginado, le acaricia su boca como un ladrón adorando el tesoro que ya robó, succionando sus labios suaves e hinchados y metiéndose entre sus piernas.
Scarlett para apoya